Llegó borracho a cantar en un congreso nacional. A los diez meses estaba otra vez en la música.
Es hijo de un miembro del Consistorio de Ancianos. Llegó en estado de embriaguez a ministrar en la música de un congreso nacional en Cali. Según testimonios de personas cercanas, además llevaba tiempo sosteniendo relaciones con jóvenes de la iglesia en moteles.
Lo retiraron de su cargo. Diez meses después lo reintegraron a servir en la música, como si nada.
Lo que muestra: la misma falta que a un joven sin apellido le cuesta el ministerio para siempre, al hijo de un miembro del Consistorio le cuesta diez meses. Es la casa de Elí: «¿Por qué has honrado a tus hijos más que a mí?» (1 Samuel 2:29).
Estado: testimonios coincidentes, sin documentos todavía. Pasa a «documentado» cuando tengamos la resolución de la sanción y la del reintegro, o el testimonio directo de quienes lo vieron. No publicamos el nombre del implicado ni nada que permita identificar a las jóvenes.